domingo, 29 de abril de 2012

NASA: Cientificos despedidos delatan verdaderas ciudades en la Luna y vida en Marte.


Un ex trabajador de la NASA en el area de datos y administrador de fotos del Departamento de Control, Ken Johnston, quien trabajaba para la Lunar Receiving Laboratory de la agencia espacial durante las misiones Apolo ha sido despedido por decir la verdad.

Johnston afirma que la NASA sabe que los astronautas descubrieron antiguas ciudades extraterrestres y los restos de maquinaria increíblemente avanzada en la Luna. Algunas de estas tecnologías pueden manipular la gravedad.
Dice que la Agencia ordenó un encubrimiento y lo obligaron a participar en ella.

En los últimos 40 años otros científicos, ingenieros y técnicos han acusado a la NASA de encubrimientos y de ocultar datos.


El creciente número de alegatos de los acusadores va desde ocultar información sobre objetos espaciales anómalos y mentir sobre el descubrimiento de artefactos en la superficie de la Luna y Marte hasta negar la evidencia de vida informado por la sonda Viking a mediados de la década de 1970.

Segun Johnston, los astronautas del Apolo trajeron pruebas fotográficas de los artefactos que se encontraron durante sus actividades extravehiculares en la luna. Johnston afirmó que la NASA ordenó destruir las imágenes extravehiculares mientras estaba en el Jet Propulsion Laboratory (JPL), pero se negó.
Cuando el lo hizo público, la Agencia Espacial lo despidió.


En un comunicado de prensa, Kay Ferrari, Directora de JPL del programa SSA, explicó por qué ella le pidío a Johnston dimitir: había criticado públicamente a su empleador.
Johnston se negó a ofrecer su renuncia, y fue sumariamente despedido sin causa.

Después de su abrupta salida, indicó que él había tenido bastante y estaba cansado de que el Gobierno de Estados Unidos estubiera sentado en la pruebas durante más de cuatro décadas, pruebas que demuestran que existen antiguas ciudades extraterrestres en la Luna.
"No tengo nada que perder", dijo. "Yo discutí con la NASA y consegui que me despidieran".

Gilbert Levin, el científico que supervisó el importante experimento de detección de vida a bordo de la sonda de prueba Viking en 1976 sobre Marte continúa criticando a la Agencia Espacial de Estados Unidos.

Gilbert Levin insiste que su experimento biológico prueba que existe vida en el suelo marciano.
"Obtuvimos datos positivos que correspondian con todos los criterios de las misiones previas, que probó la existencia de vida microbiana en el suelo de Marte," dijo Levin a National Geographic. "He encontrado vida en Marte en 1976, dijo el científico".


El destacado científico esta tan enfadado con la NASA que incluso ha creado su propio sitio Web diseñado para gritar al mundo que realmente existe la vida en el planeta rojo.

Hay cosas increíbles en la Luna y en Marte, en la luna Marciana Phobos, en la luna de Saturno Titán y un puñado de otras desconocidas lunas, que parecen demostrar que no estamos solos en el Sistema Solar. De hecho, estos lugares parecen haber estado repletos de vida.




martes, 24 de abril de 2012

Monolito En Marte


En julio de 2009, la página web Lunar Explorer Italia publicaba por primera vez la imagen que aparece sobre estas líneas. En ella se aprecia lo que parece ser un monumento de roca, en forma de monolito rectangular. Nada demasiado misterioso si no fuera, claro, por el hecho de que la fotografía fue tomada en Marte, y además por uno de los mejores instrumentos que tenemos allí: la cámara de alta resolución Hirise, de la misión Mars Reconnaissance Orbiter, de la NASA.
A partir de ahí, la cosa se disparó y la foto pasó a formar parte de la colección de "pruebas" de la existencia de una antigua civilización marciana. De poco sirvió que apenas un mes más tarde, en agosto de 2009, los investigadores de la Universidad de Arizona, los mismos que obtuvieron la imagen, aseguraran que se trataba de una simple roca sin nada que destacar, fruto de un desprendimiento de las colinas en cuya misma base se encuentra el "monolito".

Cada poco tiempo, la imagen vuelve a publicarse en Internet como si se tratara de una novedad, y la historia se repite, aunque cada vez con nuevos añadidos. Sin embargo, existen razones y pruebas más que concluyentes de que no se trata de una estructura artificial. Ni tampoco, por supuesto, de un remedo marciano del monolito que aparece en la Luna en la inolvidable película de Kubrick "2001: Una Odisea en el Espacio".
Según explica Jonathon Hill, uno de los investigadores de la Universidad de Arizona encargado de procesar las imágenes de las misiones a Marte, el objeto en cuestión no es más que una roca sin misterio alguno. Y que además ni siquiera es perfectamente rectangular.
Pero veamos. El instrumento Hirise, una cámara de 40 millones de dólares y que es la mejor jamás embarcada en una misión interplanetaria, tiene una resolución aproximada de 30 cm. por píxel, algo que resulta impresionante si se tiene en cuenta que sus fotografías se toman, por lo general, desde unos 300 km. de altura sobre el suelo marciano.
A pesar de ello, la resolución de cámara no es suficiente para revelar detalles como pueden ser las anfractuosidades de una roca de tamaño medio. "Cuando la resolución es demasiado baja como para resolver un objeto -explica Hill- éste tiende a parecer rectangular, porque los píxeles de la imagen son cuadrados".

Y luego está la localización de la roca, justo a los pies de una colina y cerca de muchas otras rocas (ver imagen de arriba), lo que sugiere que en algún momento del pasado una parte de la colina se vino abajo. En todo caso, bromea Hills un lugar peligroso para construir allí deliberadamente cualquier cosa: "Si yo tuviera que construir un monolito en alguna parte, ese sería el último lugar que elegiría. En efecto, los escombros que caen de la colina terminarían por taparlo todo con mucha rapidez".

Por si aún fuera poco, Hill añade que también la altura aparente del monolito resulta exagerada en la foto debido a la posición del Sol. De hecho, la imagen fue tomada con el Sol muy bajo, cerca del horizonte, lo que produce sombras muy alargadas.

sábado, 21 de abril de 2012

Nibiru



Nibiru, para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa "lugar que cruza" o "lugar de transición". En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la Estrella Polar, que también se conocía como Thuban o posiblemente Kochab.
Nibiru sería un planeta propuesto por Zecharia Sitchin, basándose en la idea de que las civilizaciones antiguas habrían obtenido sus conocimientos y su desarrollo gracias a hipotéticos contactos con extraterrestres. Sin embargo, esta descripción es considerada inverosímil por científicos e historiadores.
En opinión de Sitchin, el planeta habría adquirido el nombre del dios babilonio Marduk a consecuencia de una usurpación del poder por parte de este dios en el 2024 a. C., atribuyéndose la creación de la Tierra mediante la falsificación en las copias del poema épico Enuma-elish.
Según la descripción de Sitchin sobre la cosmología sumeria, Nibiru sería el buscado «duodécimo planeta», o el Planeta X (que incluye la descripción de 10 planetas, más el Sol, y la Luna).
Igualmente indica que en la antigüedad se habría producido una catastrófica colisión de uno de sus satélites con Tiamat, un hipotético planeta también postulado por Sitchin, y que habría estado entre el planeta Marte y Júpiter; hecho que habría formado el planeta Tierra y el cinturón de asteroides. Además, según Sitchin, Nibiru habría sido el hogar de una poderosa raza alienígena, los Anunnaki. Como consecuencia de la colisión, según afirma Sitchin, el planeta Nibiru habría quedado atrapado en el Sistema Solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Más tarde vinieron a la Tierra.
Sitchin cita algunas fuentes que según él, hablarían sobre el planeta, que posiblemente sería una estrella (concretamente una enana marrón) que estaría en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, la cual tuvo su perihelio hace aproximadamente 3600 años y un período orbital de unos 3600 a 3760 años. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de la civilización maya.
En un libro recientemente publicado, titulado 2012: cita con Marduk, el escritor e investigador turco Burak Eldem presenta una nueva hipótesis, sugiriendo que son 3661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta y reclamando que habrá "una fecha de vuelta" para el año 2012. Según la teoría de Eldem, 3661 es un séptimo de 25 627, que es el ciclo total "de 5 años mundiales" según el calendario maya extendido. El último paso orbital de Marduk, añade, sucedió en el 1649 a. C. y causó grandes catástrofes sobre la Tierra, incluyendo la erupción de la isla Thera (en el mar Mediterráneo). A pesar de la belleza de la teoría no calza con la erupción de Thera que fue en 1627 antes de Cristo, ni tampoco con la mitología mesopotámica que lo "habría" visto cinco siglos antes y como sabemos ni siquiera ha sido visible facilmente el mismo siglo de su regreso.

Según los seguidores de Sitchin, sus ideas estarían avaladas por su dominio en lenguas muertas como el sumerio, y asistidas por la traducción de piezas consideradas tesoros; aunque esto realmente no es científicamente un fundamento astronómico.
Marshall Masters, en uno de sus libros, apoya la hipótesis de la existencia del planeta Nibiru en nuestro sistema solar.
La comunidad científica niega tajantemente la existencia de un planeta así, y ha realizado múltiples declaraciones en este sentido. Para los astrónomos, «las persistentes declaraciones acerca de un planeta cercano pero invisible son simplemente absurdas».
Desde los foros científicos se alerta sobre una estrategia habitual para confundir y alimentar el mito de la existencia de este planeta, consistente en relacionar el planeta ficticio Nibiru con cualquier comentario acerca del Planeta X o con el planeta enano Eris.
En 1930, Clyde Tombaugh encontró el planeta Plutón, luego de una sistemática búsqueda iniciada por el Observatorio Lowell como resultado de las predicciones de Lowell acerca de la existencia de un miembro adicional en nuestro sistema solar. Sin embargo, se comprobó que la masa de Plutón era diminuta, y una vez analizada la órbita de Caronte (la luna de Plutón) se encontró que la masa del sistema era demasiado pequeña para afectar a la órbita de Neptuno. La búsqueda del Planeta X continuó.
En 1983 se produjo el lanzamiento del satélite-telescopio infrarrojo IRAS. Basadas en las observaciones de este satélite, se publicaron unas declaraciones, y posteriormente en 1984 también un artículo científico en la revista Astrophysical Journal Letters, titulado “Unidentified point sources in the IRAS minisurvey” (‘fuentes puntuales no identificadas en el miniestudio de IRAS’), en las que se discutían varias fuentes infrarrojas detectadas de origen desconocido. Este artículo provocó gran revuelo, y el resurgimiento de todo tipo de bulos y teorías conspirativas.4 No obstante, más tarde se descubriría que estos «objetos misteriosos» resultaron ser galaxias lejanas.

En 2008, un equipo japonés anunció que según sus cálculos, debía existir un planeta no descubierto a una distancia de unas 100 UA.5 (la unidad astronómica es la distancia media entre la Tierra y el Sol: unos 150 millones de kilómetros) con un tamaño de hasta dos tercios del de la Tierra. Estos cálculos refuerzan la hipótesis de la existencia de un planeta X, pero nada hace pensar que su órbita pueda ser distinta a la del resto de objetos del cinturón de Kuiper.
En 2005 fue publicado un videojuego llamado Nibiru: el mensajero de los dioses; es una aventura gráfica de la compañía Future Games, con la producción de The Adventure Company. La historia parte de un supuesto hallazgo de los nazis, al final de la Segunda Guerra Mundial, de la manera de aprovecharse de la tecnología de los habitantes del planeta, pero sin tiempo para conseguir influir en el resultado de la guerra. Sus hallazgos quedarían escondidos y es en el tiempo actual cuando vuelven a aparecer, en esta aventura que destaca por sus grafismos y su ambiente de intriga.

En 2008 se publicó la novela La clave de Leo, de Ricardo Vega, donde se hace referencia al planeta Nibiru (también llamado Marduk por el autor), como un planeta del sistema solar que posea una órbita muy excéntrica con respecto al Sol. Según la trama de la historia, el planeta no pertenecía al conjunto de cuerpos celestes que orbitaban alrededor del Sol, pero en su paso por el sistema solar la órbita de uno de ellos se intersecó con la de su luna Tamat, dando origen al planeta Tierra. Luego los ficticios habitantes de Nibiru o Marduk (llamados anunakis) colonizaron el nuevo planeta con sus conocimientos y habilidades tecnológicas. El planeta retorna cíclicamente al sistema solar, y en su recorrido su órbita transcurre cercana a la órbita de nuestro planeta, generando toda clase de desastres climáticos.

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