miércoles, 31 de julio de 2013

Iglesias talladas en la roca de Lalibela

Las iglesias talladas en la roca de Lalibela, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978, son un conjunto de iglesias rupestres excavadas en la roca basáltica rojiza de las colinas de la ciudad monástica de Lalibela, en Etiopía. El conjunto monumental constituye el principal exponente de los escasos restos de la Dinastía Zagüe, de la que Lalibela era su capital. Cuatro de las iglesias son exentas; las demás están unidas a la roca madre, bien por alguna pared o bien por el techo. Las iglesias de Lalibela se distribuyen en dos grupos principales, separados por el canal de Yordanos, que representa el río Jordán, pero comunicadas entre sí por túneles, pasadizos y trincheras. El lugar fue concebido para que su topografía correspondiera a una representación simbólica de Tierra Santa. Una cruz monolítica marca el punto de partida del recorrido efectuado por los peregrinos. Al norte se encuentran las iglesias de Biet Medhani Alem (Casa del Salvador del Mundo), Biet Mariam (Casa de María), Biet Mascal (Casa de la Cruz), Biet Denagel (Casa de las Vírgenes Mártires), Biet Golgotha (Casa del Gólgota) y Biet Mikael (Casa de San Miguel); al sudeste, Biet Amanuel (Casa de Emmanuel), Biet Mercoreos, Biet Abba Libanos, Biet Gabriel Rafael (Casa de Gabriel y Rafael) y Biet Lehem. Separada de las demás, al oeste, se encuentra Biet Ghiorgis (Casa de San Jorge), la mejor conservada. Biet Medhani Alem, la más alta y extensa del grupo, es una reproducción de la catedral de Santa María de Sion de Aksum, destruida en 1535 por los invasores musulmanes. Desprovista de pinturas, está dividida en cinco grandes naves. Alberga la Cruz de Lalibela, y posiblemente es la mayor iglesia monolítica del mundo. Aunque la fecha de construcción de las iglesias no ha sido establecida con exactitud, se piensa que la mayor parte fue construida durante el reinado de Gebra Maskal Lalibela, hacia
1200. Biet Mariam es posiblemente la más antigua. Sin embargo, David Phillipson, profesor de arqueología africana de la Universidad de Cambridge, ha propuesto que las iglesias de Mercoreos, Gabriel Rafael y Denagel son medio milenio más antiguas, y eran originalmente parte de las fortificaciones o de un palacio de época axumita. Contrariamente a ciertas teorías, los templarios no participaron en la construcción de estas iglesias; existen abundantes pruebas de que fueron obra exclusiva de la civilización etíope medieval. Durante los siglos XII y XIII, el Reino de Lasta vive su época de máximo esplendor, cuando el norte de Etiopía hace de puerto intermediario en el tránsito de mercancías que van desde la India a Egipto y viceversa, del mismo modo que se incrementó la llegada y salida de mercancías del país. Fué a través del río Nilo, flujo de tantas fortunas y desgracias a lo largo de la historia, por dónde llegó a Etiopía el Cristianismo. Fue durante el reinado de la dinastía Zagwe o Zagüé cuando se construyeron las once iglesias monolíticas, por encargo del rey Lalibela. No están construidas de piedra, sino talladas directamente en la roca, probablemente para que no fueran descubiertas por los ambiciosos ojos de los musulmanes, que por entonces se disputaban el dominio del mundo con los cristianos. Pero el atractivo más poderoso de las iglesias de Etiopía lo contiene una preciosa leyenda que cuenta que en el interior de cada una de estas iglesias se guarda una réplica exacta del Arca de la Alianza, y es en la ciudad etíope de Aksum donde aseguran que se encuentra custodiada por un monje el Arca original; el Arca dónde se encuentran los mandamientos que Dios dio a Moisés y donde reside el poder de su reino en la tierra.










 

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